capitulo 3

Descripción de los fibroscopios

Juan Soliveres, Cristina Solaz, Armando Maruenda, Raúl Herrera

Creación de los aparatos fibroópticos

Desde finales del siglo XIX se conocían las propiedades del vidrio, de forma que cuando se calientan varillas hechas de este material, y se distienden para formar una estructura larga y fina, pierden muchas de las características que lo definen. Las fibras se vuelven flexibles, y aún así, conservan la capacidad de transmitir la luz en su trayectoria. Por medio del reflejo desde la pared de la fibra, la luz que penetra en un extremo de ella será transmitida al otro y saldrá por él.

Basándose en todos estos conocimientos, en 1930, se creó el primer gastroscopio flexible por medio de material fibroóptico.

Una sola fibra de vidrio es capaz de transmitir la luz con intensidad y color uniformes, pero no transmiten imagen. Para que funcione un endoscopio fibroóptico hay que disponer en un haz coherente un gran número de fibras, y la luz en el extremo del objetivo se enfoca en el haz por medio de una lente, es transmitida por las fibras, saldrá en el extremo del ocular y será enfocada por la lente ocular, para que el observador tenga ya imagen. La calidad de la imagen depende del número de fibras en el haz, y si hay un número importante de ellas, la imagen será de mayor calidad.

En 1967, Murphy introdujo la técnica de intubación traqueal por medio de un endoscopio fibroóptico. El procedimiento que utilizó fue pasar la sonda endotraqueal hasta la nasofaringe. Introdujo el endoscopio hasta que identificó la punta de la sonda endotraqueal, y en este punto avanzó la sonda y el dispositivo dentro de la tráquea. Si se dirigía la sonda hacia un lado de la laringe había que redirigir sonda y endoscopio, al girar la primera. El endoscopio que utilizaba era corto y se intentaba visualizar simplemente la dirección que tomaba la sonda y no utilizar el endoscopio como una guía sobre el cual se pasaría la sonda.

En Japón las compañías Machada Endoscope y Olympus Optical crearon el broncoscopio fibroóptico, de mayor longitud que el coledoscopio e incorporaron una punta que se podía flexionar en dos direcciones.

Descripción del fibroscopio

El fibroscopio consta de tres partes: el cuerpo, el cordón de inserción y el cordón de luz.

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El cuerpo (figura 1) dispone a su vez de la palanca de control que manipulamos con el dedo pulgar y del canal de trabajo que se activa con el dedo índice. También dispone del anillo de dioptrías, ajustable según la visión del fibroscopista, y del visor en la parte más proximal para la visión ocular o para la conexión de la cámara de vídeo. La palanca de control mueve el extremo del fibroscopio en un plano vertical. Sin embargo los desplazamientos a derecha o izquierda se consiguen girando el mango del fibroscopio en un sentido o en el otro. El canal de trabajo es utilizado para la succión, principalmente de secreciones, y para la instilación del anestésico local. También puede ser utilizado para el paso de las guías, y oxígeno, aunque esto último no es recomendable al ser potencialmente peligroso pues se ha descrito la distensión y rotura del estómago y barotraumas. El diámetro del canal de trabajo se relaciona directamente con la potencia de succión.

El cordón de inserción tiene una longitud de 60 cm y es la parte que introducimos en la tráquea y hace de guía flexible para la introducción del tubo endotraqueal. En su interior se encuentran las fibras que transportan la imagen, las que transmiten la luz, el canal de trabajo y las fibras que permiten la angulación del extremo del fibroscopio. Las fibras responsables de transmisión de la imagen están agrupadas en un solo grupo, las que transmiten la luz y las guías que permiten la angulación de la punta del fibroscopio se distribuyen en dos grupos cada una de ellas.

El cordón de luz transmite la misma desde una fuente de luz externa hasta el extremo distal del fibroscopio a través de las fibras de transmisión de luz. En el extremo proximal del fibroscopio se encuentra la válvula para óxido de etileno que libera la presión de dentro del fibroscopio durante la esterilización por este procedimiento. Esta válvula debe permanecer cerrada durante el uso y limpieza del fibroscopio, mientras que para el transporte y esterilización con óxido de etileno debe permanecer abierta.

Fuente de luz, cámara y monitor

Actualmente existen fibroscopios cuya fuente de luz puede ser sustituida por una batería, aumentando la portabilidad del equipo, aunque la autonomía se limita a 60 minutos.

El uso de la cámara y el monitor, además de ser útil para el fibroscopista experimentado, es sumamente recomendable en el periodo de docencia, acortando su uso en muchos casos la curva de aprendizaje. El cable de la cámara se conecta al extremo proximal del fibroscopio. La señal es transmitida desde el fibroscopio a la cámara, y de ésta al monitor de vídeo. El tamaño de la imagen en el monitor depende del número de fibras y de la cualidad óptica de las fibras responsables de la transmisión de la imagen.

Las imágenes pueden ser grabadas conectando un vídeo o un grabador de DVD a la cámara.

Las torres utilizadas por los cirujanos para la cirugía endoscópica pueden servir para la práctica de la fibroscopia, puesto que en la actualidad las fuentes de luz y las cámaras de vídeo tienen adaptadores que las hacen compatibles para diversas marcas comerciales.

El último paso de preparación del instrumento, consiste en conectar un tubo de aspiración al canal de trabajo del fibroscopio para poder aspirar las secreciones.

Tipos de fibroscopio

Existe una gran variedad de fibroscopios disponibles en el mercado. Las principales marcas comerciales son Machida, Olympus, Pentax y Storz .

La principal característica que determina el uso del fibroscopio es el diámetro del cordón de inserción, que también determina el que pueda tener canal de trabajo. En anestesia son preferibles los fibrobroncoscopios a los fibrolaringoscopios que normalmente utilizan los otorrinolaringólogos, pues éstos son excesivamente cortos y el cordón de inserción no sobrepasa los 36 cm. En cambio la de los fibrobroncoscopios suele oscilar de 55 a 60 cm, lo que les permite introducirse hasta el árbol bronquial.

En el momento de decidir cuál adquirimos debemos valorar qué uso le vamos a dar, quirófano, reanimación o pediatría, y si la enseñanza es una prioridad, en cuyo caso es conveniente disponer de cámara y monitor.

Para reanimación es mejor escoger un fibroscopio que tenga gran poder de succión y gran campo de visión, y que permita realizar biopsias. También es interesante utilizar éste tipo de fibroscopio cuando sea previsible que las secreciones o la sangre puedan causar dificultades.

Cuando el mismo fibroscopio debe ser utilizado en quirófano y reanimación, una buena opción son los de grosor intermedio.

Antes de adquirir un fibroscopio, es conveniente probarlo un tiempo para poder decidir con mas conocimiento, y una vez tomada la decisión, asegurar un contrato de mantenimiento con revisiones periódicas, y posible sustitución.