Ketamina

Nombre Comercial

Ketolar

 
Presentación

Vial de 10 ml conteniendo 500 mg (50 mg/ml)

 
Indicaciones

Inducción y mantenimiento de la anestesia general y en sedoanalgesia.

Indicada en curas de quemados.

Indicada en pacientes con asma o broncopatía activa, inestabilidad hemodinámica (taponamiento cardiaco, hipovolemia), sepsis, pericarditis y traumatismos torácicos.

 
Dosis

Niños

IV: 0,5 mg/kg

IM: 2-3 mg/kg

Vía rectal: 7-10 mg/kg

VO: 3-10 mg/kg

Intranasal (premedicación): 5 mg/kg

Adultos

IV: dosis inicial: 1-3 mg/kg; dosis de mantenimiento: 1/3-1/2 dosis inicial a los 5-30 min según respuesta del paciente
perfusión: 15-35 mg/Kg/min

IM: 4-10 mg/Kg

Sedoanalgesia

Inducción: IV: 0,2-1 mg/kg

IM: 2,5-5 mg/kg

Mantenimiento: 5-20 mcg/kg/min IV

 
Farmacocinética

Inicio de acción

IV: rápido, 30 – 60 s

IM: 3-5 min

Vía rectal: 5-9 min

VO: 20-45min

Efecto máximo

IV: 1 min.

IM, rectal: 5-20 min.

VO: 30 min.

Duración

IV: 5-15 min

IM, rectal: 10-25 min

Metabolismo

Hepático por demetilación de la ketamina por el citocromo P450, dando norketamina, metabolito activo, que posteriormente es hidroxilado y conjugado, dando un glucurónido inactivo

Eliminación

Renal (95%), apareciendo menos de un 4% de producto inalterado. Fecal (5%)

Toxicidad

La administración de dosis elevadas se asocia a la presentación de alucinaciones y delirio de emergencia, con ilusiones visuales o auditivas, sensación de flotación, alteración de la imagen corporal. Estas secuelas pueden desaparecer o disminuir con la asociación de benzodiacepinas o propofol.

Interacciones

Los halogenados y el diazepam disminuyen la estimulación simpática ocasionada por ketamina, lo que puede resultar en hipotensión. La administración de verapamilo atenúa la respuesta hipertensiva propia de ketamina, si bien no modera (incluso agrava) el aumento de la frecuencia cardíaca.
Ketamina aumenta el bloqueo neuromuscular producido por los relajantes no despolarizantes. También aumenta la duración de la apnea tras la administración de succinilcolina.

 
Efectos Secundarios

Cardiovasculares. Hipertensión, taquicardia, aumento del gasto cardiaco, aumento de resistencias vasculares pulmonares, aumento de resistencias vasculares sistémicas, aumento de la presión arterial pulmonar, aumento del consumo de oxígeno miocárdico. Son efectos dosis dependientes que desaparecen a los 20-30 min de administrado el fármaco. Se atenúan con la administración simultánea de opiáceos, calcioantagogonistas, benzodiacepinas y alfa y beta bloqueantes.

Respiratorios. Mínima depresión respiratoria, broncodilatación, aumento de las secreciones bronquiales, se mantienen los reflejos de la vía aérea superior pero no previene de una broncoaspiración. No previene del laringoespasmo en las maniobras de intubación.

Neurológicos. Aumento de la PIC, aumento del metabolismo cerebral. Induce una anestesia disociativa (sueño superficial con ojos abiertos y movimientos musculares), psicosis. No modifica el BIS, no es epileptógeno, aunque puede activar focos irritativos en pacientes epilépticos.

Gastrointestinales. Hipersialorrea, náuseas, vómitos.

Oculares. Diplopia, nistagmus, aumento de la presión intraocular, lagrimeo, elevación palpebral.

 
Recomendaciones

Se desaconseja su utilización en pacientes proclives a las alucinaciones.

Precaución en procesos evolucionados con depleción de catecolaminas.

Precaución en pacientes con tirotoxicosis.

No mezclar con barbitúricos en la misma jeringa porque precipita.

Utilizar con cuidado en casos de enolismo e intoxicación por cocaina.

Como potente sialogogo puede dar lugar a laringoespasmo y obstrucción de la vía aérea, especialmente en niños, por lo que se utilizará previamente un antisialogogo como el glicopirrolato o la atropina.

 
Contraindicaciones

Hipertensión craneal.

Hipertensión ocular o lesión ocular abierta.

Enfermedades psiquiátricas.

Patología cardiovascular severa como hipertensión, IAM, aneurismas vasculares.

Cirugía neurológica.

Porfiria.

Eclampsia.

 
Farmacología

La ketamina es un derivado de la fenciclidina que produce la denominada “anestesia disociativa”, estado similar a la catalepsia en el que los ojos permanecen abiertos, los reflejos mantenidos y existen movimientos coordinados pero no conscientes. Produce potente analgesia, si bien la amnesia puede ser incompleta.

Su mecanismo de acción no es bien conocido se han implicado receptores opiáceos, pero también de serotonina, noradrenalina y muscarínicos.

Su característica clínica principal reside en la estimulación simpática que provoca un aumento de la tensión arterial y de la frecuencia cardíaca, lo que puede ser útil en pacientes hemodinámicamente inestables, utilizándola como agente único.

Sobre el aparato respiratorio no produce una depresión de la ventilación significativa, manteniendo la respuesta al CO2 y el reflejo tusígeno. Esta característica junto con la analgesia producida la hacen útil como agente anestésico para procesos diagnósticos y quirúrgicos de corta duración.